¡Curacao, más que playas!
Esta isla holandesa que ofrece al mundo un lugar único para el descanso y la alegría del alma, dejando colar su magia y permitiéndole conocer un pedacito de cielo…
Gracias a una erupción volcánica se creó una isla llamada Curacao, con majestuosas playas cristalinas y paradisiacas, allí se puede disfrutar de hermosos paseos sintiendo cómo sus aguas tibias tocan sus pies.
Pues esa es solo una cara de la isla que es la mayor de las cinco que componen las Antillas Holandesas. La otra manera de conocer las playas es desde el cielo, en un recorrido de helicóptero, aunque navegar en un velero hasta archipiélagos cercanos podría ser una opción.
Aunque si lo que se busca es más adrenalina se puede escoger entre la bicicleta de montaña, el kayak, windsurf, el submarinismo o el snorquel, y así conocerá verdadero paraíso marino, donde más de cuatro mil especies marinas pasaran ante sus ojos.
Cinco sentidos
Curacao no solo le permitirá que pase unas vacaciones en la playa, también le llevará a un mundo de sofisticación caribeña, debido a que en la isla se cuenta con una gama de restaurantes de alta cocina europea, su paladar se deleitará con combinaciones impactantes, en una combinación de gastronomía, decoración y artesanía que hace de esos lugares una verdadera experiencia.
Los grandes complejos hoteleros de la zona, llenos de sobriedad y glamour hacen de su estadía un verdadero paraíso, y si lo que desea es renovarse y descansar, dichos complejos ofrecen una serie de spas que incluye tratamientos avanzados de rejuvenecimiento mezclados con tratamientos completamente naturales que harán un verdadero cambio en su apariencia física.
Curacao es especial para renovar su guarda ropa, en el centro de la isla hay cientos de tiendas de los mejores diseñadores, en un de construcciones arquitectónicas que conservan el estilo holandés, con fachadas pintadas de múltiples colores, especialmente seleccionados, que ofrecen un panorama majestuoso.
Museos y arte
En cuanto a museos de arte y cultura, la isla tiene la Cueva del Hato, donde los esclavos realizaban sus ritos de santería y que fue adaptada para gozar de un paseo por el interior de la tierra. En sus entrañas está el pozo de los deseos, donde, según los dichos populares, “deseo que se pide, deseo que se cumple”.
Otros de sus atractivos es el puente de la Reina Emma, construido en madera, que flota sobre unos planchones y se abre unas 40 veces diarias para dar paso a los grandes buques que ingresan por la bahía Santa Ana.
El parque Christoffel Park es una preservación de vida salvaje y flora que cubre 4.500 acres, con cactus pera con espinas, los árboles divi divi y flores exóticas, además de iguanas azul neón, y cactus de diez pies de altura que albergan especies raras de orquídeas en flor. Los habitantes del parque incluyen conejos, asnos, pájaros, y el bien protegido venado de cola blanca de Curacao, el cual los historiadores creen que los indígenas Sur Americanos lo trajeron hasta acá en el siglo XIV.
Los amantes de la naturaleza disfrutarán de caminatas con guías, observando el venado, exploración de cavernas, y paseos bajo la luna, mientras los aventureros podrán explorar a caballo, con bicicletas de montaña, jeeps, y vehículos de tracción de cuatro ruedas.
fuente/diarioeltiempo.com.ve/